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quarta-feira, 16 de junho de 2010

16 de Junho de ... 1665 ! Zarza fué tomada y quemada!

No dia 16 de Junho de 1665, enfraquecidas que estavam ainda as suas defesas, embora com forte oposição, a praça de Zarza la Mayor foi tomada. A luta durou cinco dias.
O mestre de campo auxiliar que perdeu a vida, referido por Sousa de Macedo na revista "Mercurio Portuguez", era Estêvão Pais Estaço (ou da Costa), mestre de campo de um Terço, de 54 anos de idade.

Voltando ao saque e incêndio de Zarza la Mayor, ocorrido após a imposição de severas capitulações e a evacuação da guarnição e população locais, cumpre dizer que somente dois anos e meio depois, com a assinatura da paz, regressaram os habitantes, aos quais se juntaram algumas famílias de Ceclavin, Brozas, Membrio e outras localidades. Devido ao incêndio, a vila ficou conhecida, durante algum tempo por "Zarza la Quemada".
Ainda hoje se podem ver, na igreja paroquial de Zarza, os danos sofridos durante o assalto.

Na descrição do assalto, pela pena dum habitante de Zarza que, no dia 26 de Junho, se apressou a escrever ao seu soberano, podemos ter a visão do acontecimento do outro lado, o dos vencidos: (deixo em castelhano, partes dessa descrição, para que a não desvirtue)

“… En las pocas ocasiones que he tenido en que servir a Vmd. no me han dado lugar a que haya tenido hasta agora ninguna en que escriba a Vmd, aunque en mi memoria y voluntad siempre ha estado vivo el recuerdo de servirle. Y porque ahora le considero no solamente apesarado, sino confuso con la variedad de nuevas que por allá han corrido, he querido en esta darle a Vmd. cuenta de todo cuanto ha sucedido en nuestra Zarza.

Vinó el enemigo, jueves medio día 11 del corriente, con 4000 infantes y 600 caballos, y de hecho se arrimó a tiro de pistola de la muralla, porque como el tiempo era de segada y el lugar se componía de gente trabajadora, estaban los más fuera, con que adentro no se hallarón más de 204 hombres, soldados y vecinos, en que entraba la compañía de caballos naturales; puso tres ataques; el uno se entró luego en la ermita de Nuestra Señora del Castillo; el otro desde la Fuente Concejo, aquel arroyo abaxo a su cortina de Vmd. hasta San Gregorio, y el otro hasta San Sebastian en unos huertos que estaban muy arrimados a aquel fuerte de este sitio. La poca gente nuestra se repartió, poniendo en cada fuerte de los dos que había, en el de San Roque 40 hombres, en el de San Sebastian 30 y en los demas fuertes, que eran 11, unos a 3 y otros a 4, y los caballos repartidos por puestos a 10 y 12 en cada uno para defender los lienzos que estaban desmantelados; de este modo se ajustó la gente y pelearon con tanto valor que el enemigo no pudó conocer nuestra flaqueza.

Entró el enemigo, quemó y destruyó el lugar tan de todo punto que no quedó casa sin esta diligencia. Y a la iglesia hizó 3 minas, con que la arruinó toda, cosa tan lastimosa que esto me tiene sin sentido.

La gente se hallaba tan desvalida que todos a una quisieran volverse. Y para ello han depositado dinero con su demasiada pobreza para que mi primo Don Juan Fernández Cabronero vaya a esa Corte a pedir el que S. M. los fortifique y le de pan de munición por familias y 200 caballos que montarán 200 naturales y servirán a S. M, destruyendo el país vecino como lo han hecho hasta aquí.

Vmd. me avisará de su salud y de la resolución que para ella se toma con estas cosas de nuestra Zarza; no murieron más de 2 hombres y 2 forasteros; llevaron los ornamentos de la iglesia, el Santo Cristo que habían traído de esa Corte, a la Virgen Santísima del Castillo, con quien ellos tienen toda devoción. Y ya la tenemos en Ceclavín, cosa que habíamos tenido a milagro de su Divina Majestad. Al Santo Cristo del Paso le quitaron un brazo para desnudarle la túnica de tafetán que tenía tanto tiempo ha; a San Marcos descabezaron, y de este modo hicieron otras infamias ellos, que entre nosotros no faltaron, pues el cura por sacar en 2 carros que le dieron azúcar y cera a medias de solos vasos sagrados y todos los ornamentos de la iglesia, de que el general enemigo hizo mucha novedad, en que se conoce que ya la codicia seria en todos sujetos.

Guarde Dios a Vmd. muchos anos. Alcântara y junio, 26 de 1665…”



Só em 1668, não havendo mais confrontos, com o regresso de muitos dos seus antigos habitantes, e não só, Zarza la Mayor se conseguiu levantar das cinzas. Porém, no começo do século XVIII, as escaramuças e a violência voltariam.

Durante estas guerras da Restauração, que causaram tanta destruição e mortandade, Segura e Salvaterra foram as aldeias que mais sofreram. Salvaterra ficou tão maltratada e sofreu tantas perdas humanas, que os seus habitantes foram isentos de Serviço Militar